De la entrega sin límites a la sana dedicación hay una gran diferencia. Vale la pena recordarlo por que aún andan por el mundo mujeres con el síndrome de la abnegación y la entrega incondicional que tienen costos altos para la salud mental y física.
Es cierto que, por siglos, se ha premiado el amor sacrificado y obsecuente a tiempo completo, como si las mujeres se hicieran más grandes cuando más se postergan por el hombre.
Sin embargo, colocando siempre las prioridades ajenas, no somos pareja del hombre si no su madre, su geisha o su nana.
Cuando nos transformamos en su madre le solucionamos cualquier problema, si está cansado... "silencio niños el papá necesita descansar". Con esta ayuda compulsiva lo que estamos diciendo a gritos es "necesito que me necesites porque eso me hace sentirme importante". Se confunde amor con asistencia social.
Ser geisha, también es una trampa. Estamos siempre bellas, felices, inteligentes y de buen humor. Hay que complacer al rey para que no cambie de feudo, pero nos olvidamos que las "amadas-amantes" muchas veces andan cansadas o sin arreglarse y no dejan de ser interesantes.
Finalmente, las esposas que se transforman en nanas van perdiendo el sentido de porqué están con el otro. Terminan creyendo que ser esposa es hacer deberes o tareas para cumplir con las expectativas del jefe.
La idea no es que el otro me deja de importar, es que yo también sea importante. Amar es bueno y saludable, si se hace desde el servir y no desde el servilismo. Se puede amar sin martirio.
La sumisión, con el tiempo, produce molestia, cansacio y desprecio por el otro. Todo lo que hacemos para no perderlo, genera precisamente lo que queríamos evitar.
Mientras el amor sano es una danza entre el dar y tomar, el dar unilateral desvirtúa el sentido de pareja, de par, de que hay dos para regalar y dos para recibir; que a veces le toca a uno, y a ratos, al otro.
Atreviéndome a contradecir el "dar hasta que duela", creo que el amor humano saludable no es un voluntariado.
(Carmen Pinto)
Cuando leí esta nota la encontré excelente por eso creo que merece estar en mi blog, para acordarme que no quiero ser ninguna de estos tres tipos de mujeres.... y que me canse de ser voluntaria y kamikaze.